"La ira no siempre es pecado. En ocasiones puede ser una virtud, una fuerza moral... Jesús también se airó a veces...se llenaba realmente de ira cuando veía la injusticia, la santurronería, la ceguera y la crueldad de quienes hacían sufrir a las personas... la ira de Dios es la ira... de los oprimidos y la de todos aquellos que viven en solidaridad con ellos. Es la experiencia de la indignación a la vista de la crueldad humana. Esta ira es parte esencial de todo auténtico y profundo amor a los demás.
... El pecado no es la ira, sino el alimentarla. La ira es una poderosísima fuerza motora y los que no son capaces de airarse son débiles e ineficaces. El amor sin ira no sólo es tenue y apático, sino que no es amor en absoluto... los que se mantienen "amables" y "suaves" en cualquier circunstancia son unos cobardes tímidos y asustadizos. Un amor vigoroso, decidido y eficaz es un amor airado. La ira no deber ser alimentada sino transformada en impulso, energía, determinación, creatividad y coraje.
Los que no son capaces de sentir ira por lo que está ocurriendo... es que no aman realmente a la gente... si no experimentamos ningún sentimiento de ira por lo que se está haciendo a la gente, tampoco experimentamos a Dios".
Albert Nolan. "Dios en sudáfrica: el desafío del Evangelio".
Albert Nolan, sacerdote dominico, escribe estas palabras sobre la ira en la época del apartheid en Sudáfrica. Es una interesante reflexión a tener en cuenta. La ira como energía vital hay que saber reconducirla, no replegarla ni reprimirla como puede derivarse de determinadas prácticas o escuelas orientales o como el mismo cristianismo ha postulado en algunas ocasiones.
Ira fue lo que sentí ayer ante las declaraciones de la Sra. Aguirre sobre los indigentes en Madrid. Una auténtica maniestación de una ideología de fondo perversa y malvada. No suelo hablar directamente de los políticos, pero en este caso la indignación es tan fuerte que no puedo callarme. Anteponer la imagen del centro de Madrid, poner por delante el interés de los turistas que llegan y que son los que verdaderamente dejan dinero en la ciudad (casi que cito textualmente), sin tener en cuenta la cantidad de factores y causas que han llevado a las personas a la calle, me parece de una crueldad supina. Esta señora quiere gobernar Madrid, y posiblemente salga elegida, lo cual aumenta la indignación.
Canalizar nuestra ira para transformarla en energía vital para que cosas como éstas y otras tantas no pasen es lo que nos queda.
"Realmente, estos son los pensamientos de todo hombre de cualquier época y lugar; no son originales míos. Si no son tan tuyos como míos, nada o casi nada son; si no son el enigma y la respuesta al enigma, nada son, si no son a un tiempo cercanos y remotos, nada son. Son la hierba que crece donde hay agua y hay tierra, son el aire de todos que envuelve el planeta." Walt Whitman
martes, 28 de abril de 2015
De insomnios
Dicen que los mensajes lanzados al Universo, cuando brotan de lo más profundo de nuestro ser, son recibidos por Éste y abundantemente respondidos. Publicar ese mensaje en este universo particular de redes sociales tiene los riesgos de la desnudez ante vete tú a saber quién. Y me advierte gente querida de que debía ser más precavido. Yo sin perder la prudencia puede que caiga a veces en el moderado desatino de mostrar algunos poros por los que transpiro. Defecto o virtud de los circunstancialmente solteros, sin cargas familiares y con muchas cosas que decir. No siento que me haya ido mal, a veces incluso bien. Y si alguien lo ha utilizado en mi contra no lo he notado. Pues eso, que lo que se mueve por dentro es tan intenso que no me deja dormir, y que me toca contar desde dentro, "despelotarme" un poco y que el sol salga por Antequera. Lanzo al Universo escuchante, al Dios Padre y Madre de mis ancestros, al Cristo Cósmico mi mensaje, mi sentido y sensibilidad, mi queja y petición.
Lo cosa es que viendo el programa de la Sexta, Objetivo Lampedusa, es tanto lo que se remueve que aquí ando, cavilando y maquinando. Esta noche no me conformo con el "ya llegará". Mi viaje a Marruecos-Ceuta, programas como el de esta noche, el contacto con la gente que he dejado allí, etc. actualizan las ganas de volver a encontrarme en ese lugar que tanto bien me hizo: el de la acogida. Y pienso cuánto trabajo está costando. Siempre tengo presente las palabras del obispo cuando le comuniqué que dejaba el ejercicio del ministerio: "Que sepas que te vas a quedar en la más absoluta intemperie". Él lo lanzó como una especie de advertencia disuasoria, pero la frase se convirtió en una auténtica profecía. La intemperie porque se caía el "hábito" del rol institucional que tanto viste, convence, te abre, te sube, te hace "amable". Cuando se cayó el rol muchos se fueron (asustados, decepcionados, impactados...) otros muchos se quedaron, pero ya no era lo mismo: "éste... a ver por dónde sale, qué nos cuenta, lo que cuenta suena bien, pero, ya no es igual..." Y sí, está costando. Está costando entrar de nuevo en la red, poder decir algo, que la gente se lo crea. Y, que no pido un viaje a la luna ni una finca en Vejer de la Frontera (vengo de allí, y me encantaría, por cierto). Pido volver a estar en ese lugar que me conecta más conmigo mismo: el lugar del encuentro con el que sólo en apariencias aparece diferente, el lugar de la hospitalidad, de la sensibilización, del camino andado juntos. Pido un tiempo en las fronteras: las físicas (Lampedusa, Ceuta, Melilla, Nador), sabiendo que no tengo edad de voluntariados y que no es mi lugar definitivo... pero sí, un tiempo de experiencia de aprendizaje para volver y contar y abrir esos espacios de bendición. O las interiores, aquellas de las palabras, del diálogo, de la persuasión, la denuncia, la sensibilización. Pues, como por pedir que no quede y me creo aquello de "pedid y se os dará", también pido que Espacios Berakah se haga realidad. Que haya gente que lo sienta de verdad conmigo (de la manera que sea pero en su esencia), que alguien sueñe con ello, que se abran puertas, que se me abran las puertas, que se vuelva a confiar en mí, así, a secas, ahora sin roles, sin vestimentas, más puro, sin aditamentos.
Sigo eligiendo esta forma, no hay vuelta de hoja. Es cierto que el ego echa de menos los parabienes y agasajos, las consideraciones y el entrar por la puerta ancha. Pero ahora creo que me salvaguarda algo: la experiencia de que el ego se infla con la misma facilidad que se desinfla y de que es insaciable. Quiero sólo lanzar al Universo, y a alguna oreja afinada con intuiciones que estoy dispuesto, que es tarde, que es ahora: quiero acoger, porque la acogida es el camino, mi propia salvación y la del mundo.
Si aun no toca, no pasa nada. Seguiré viviendo en este compás de espera productiva y más o menos serena, con algún que otro desvarío de éstos que tendréis que aguantar los que normalmente ya lo hacéis.
Mensaje enviado
Lo cosa es que viendo el programa de la Sexta, Objetivo Lampedusa, es tanto lo que se remueve que aquí ando, cavilando y maquinando. Esta noche no me conformo con el "ya llegará". Mi viaje a Marruecos-Ceuta, programas como el de esta noche, el contacto con la gente que he dejado allí, etc. actualizan las ganas de volver a encontrarme en ese lugar que tanto bien me hizo: el de la acogida. Y pienso cuánto trabajo está costando. Siempre tengo presente las palabras del obispo cuando le comuniqué que dejaba el ejercicio del ministerio: "Que sepas que te vas a quedar en la más absoluta intemperie". Él lo lanzó como una especie de advertencia disuasoria, pero la frase se convirtió en una auténtica profecía. La intemperie porque se caía el "hábito" del rol institucional que tanto viste, convence, te abre, te sube, te hace "amable". Cuando se cayó el rol muchos se fueron (asustados, decepcionados, impactados...) otros muchos se quedaron, pero ya no era lo mismo: "éste... a ver por dónde sale, qué nos cuenta, lo que cuenta suena bien, pero, ya no es igual..." Y sí, está costando. Está costando entrar de nuevo en la red, poder decir algo, que la gente se lo crea. Y, que no pido un viaje a la luna ni una finca en Vejer de la Frontera (vengo de allí, y me encantaría, por cierto). Pido volver a estar en ese lugar que me conecta más conmigo mismo: el lugar del encuentro con el que sólo en apariencias aparece diferente, el lugar de la hospitalidad, de la sensibilización, del camino andado juntos. Pido un tiempo en las fronteras: las físicas (Lampedusa, Ceuta, Melilla, Nador), sabiendo que no tengo edad de voluntariados y que no es mi lugar definitivo... pero sí, un tiempo de experiencia de aprendizaje para volver y contar y abrir esos espacios de bendición. O las interiores, aquellas de las palabras, del diálogo, de la persuasión, la denuncia, la sensibilización. Pues, como por pedir que no quede y me creo aquello de "pedid y se os dará", también pido que Espacios Berakah se haga realidad. Que haya gente que lo sienta de verdad conmigo (de la manera que sea pero en su esencia), que alguien sueñe con ello, que se abran puertas, que se me abran las puertas, que se vuelva a confiar en mí, así, a secas, ahora sin roles, sin vestimentas, más puro, sin aditamentos.
Sigo eligiendo esta forma, no hay vuelta de hoja. Es cierto que el ego echa de menos los parabienes y agasajos, las consideraciones y el entrar por la puerta ancha. Pero ahora creo que me salvaguarda algo: la experiencia de que el ego se infla con la misma facilidad que se desinfla y de que es insaciable. Quiero sólo lanzar al Universo, y a alguna oreja afinada con intuiciones que estoy dispuesto, que es tarde, que es ahora: quiero acoger, porque la acogida es el camino, mi propia salvación y la del mundo.
Si aun no toca, no pasa nada. Seguiré viviendo en este compás de espera productiva y más o menos serena, con algún que otro desvarío de éstos que tendréis que aguantar los que normalmente ya lo hacéis.
Mensaje enviado
miércoles, 15 de abril de 2015
#JeSuisInmigrant
400 vidas, 400 rostros, 400 miradas, 400 historias... sueños, palabras, silencios, 400 familias dejadas atrás o llevadas también por delante... 400, un número que parece que en sí ya fuera una entidad. La entidad numérica... pero no, una a una trato de traer vuestras imagenes a este espacio pero no puedo porque no os conozco. Una a una vuestras vidas, uno a uno vuestros rostros, una a una vuestras miradas, una a una vuestras historias sin narrar... uno a uno vuestros sueños...
26 minutos ha tardado la televisión pública que todxs pagamos en nombraros así, todos juntitos, porque tampoco os conocen. 26 minutos de irrelevancia, de solapamiento, casi de ocultación. 26 minutos en los que Rodrigo Rato, P. Iglesias, Maduro, el petrolero, la ley del aborto, etc. han sido más importantes que vuestras vidas perdidas una a una. No he podido hacer el recuento de minutos en otros canales, pero, casi por el estilo. Ciudadanos de segunda, de tercera o sin división. Los nadies (quién jugará con las palabras para traeros a la consciencia y a las conciencias si ya no esta Galeano?)
Y nadie que diga #JeSuisInmigrant ni presidentes que se desplacen a la zona, ni manifestaciones de altos mandatarios repitiendo a una con el Papa que esto es una vergüenza, que ni uno más, que ya está bien de que el mar sea un cementerio.
viernes, 10 de abril de 2015
The land between
Hace poco he tenido la oportunidad de acercarme a la frontera sus con Europa. Historias de vida, historias sagradas por todo lo que en ellas se juega y porque nos la jugamos como humanidad como no comencemos a descalzarnos ante esta realidad y tomar partido por ella. Este interesante documental de David Fedele, nos acerca sin artificios a lo que se cuece en los montes del norte de Marruecos.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Hágase.
Hágase este instante, hágase la brisa en mi rostro cuando voy en la bici, háganse los charcos que me mojan, los olores que voy dejando atrás. Hágase esta sensación que no me gusta, hágase tu recuerdo que emerge, hágase el no saber qué pasará, y el saber qué está pasando. Hágase la casa que me acoge, tu palabra que me invita, tu silencio en donde somos uno. Hágase el enfado, la risa, los saludos en el trabajo. Hágase la presencia callada de los que me aman, y la soledad que a veces me abate. Hágase el amigo que se fue. Hágase la música que me acaricia, y los ruidos de mi cabeza cuando se imponen. Hágase este instante, esta luz, esta respiración, estas teclas que acaricio. Hágase la Vida.
viernes, 20 de marzo de 2015
De elecciones
Tampoco interesa mucho por aquí a quien voy a votar, aunque no tengo ningún problema en dialogarlo personalmente. Por eso pido disculpas si a veces mi indignación y la visceralidad que ésta me provoca me lleva a decantarme públicamente (la visceralidad tiene poco de serenidad y por tanto, de consciencia por lo que no hay que echarle mucha cuenta).
Pero sí quiero claramente hacer algunas consideraciones
.
1. Mi ilusión por el año que estamos viviendo. Hace justo 4, se experimentó en España una primavera inaudita, en la que un pueblo aparentemente dormido y amaestrado por el fútbol y el "sálvame", se ponía en pie y salía a las calles diciendo que aquellxs que en teoría eran depositarios de la soberanía de la gente expresada en las urnas, ya no nos representaban. Muchos decían que aquello era de unos cuantos "perroflautas" y que la efervescencia pasaría como la espuma de mar. Pues bien, no ha sido así. A partir de ahí nacieron movimientos sociales de lucha por la dignidad de las personas que se han mantenido incansablemente en un activismo eficaz y contundente. De ahí han nacido nuevas fuerzas políticas que con su inexperiencia y sus fallos tratan de recoger la antorcha de de aquel movimiento ciudadano sin precedentes.
2. La responsabilidad de que el domingo vayamos a votar. No vale el "estoy harto/a de los políticos". Levantarse de ese hastío provocado por su ineficiencia, reflexionar qué grupo puede responder mejor a las necesidades sociales del momento, quién va a estar de parte de los ciudadanos, y acudir al punto electoral que nos toque, debe ser, (aparte de un privilegio que quizás mucho aun no sepamos apreciar) un imperativo ético más grande que el no saltarse un semáforo en rojo. Para que después podamos hablar con propiedad, criticar, exigir, etc.
3. El cambio indica evolución. La evolución es lo que nos hace desarrollarnos como personas y como sociedades. Los dos partidos mayoritarios y que nos han gobernado casi todo el período democrático han producido tal hartazgo en los ciudadanos que está propiciando la entrada en el juego político de otras formaciones. Tanto la corrupción de estos dos partidos (PP-Psoe), como el comprobar que quien nos gobierna no son aquellos en quienes pusimos nuestras esperanzas sino los grandes grupos de poder financiero del mundo, hacen que la sociedad quiera el cambio. Quererlo aun con la inseguridad de que no sabemos qué se les permitirá hacer, porque el "Goliat" es tan grande... (Lo estamos comprobando en Grecia). No obstante, siento que hay que perder el miedo al cambio. Atreverse a votar a estos nuevos partidos
.
4. Considero que los pocos que os atreváis a leer este tostón de los míos sois gente de bien y que buscáis el bien. Por ello interpelo a la consciencia y a la conciencia. Tendremos que votar a aquellas formaciones políticas que busquen el bien. La búsqueda del bien pasa inexorablemente por la búsqueda del bien para los que lo pasan peor (parados, desahuciados, mujeres, enfermos, ancianos, inmigrantes y el largo etcétera de los que lo pasan mal en nuestro país). Consciencia habla de lucidez. Tenemos que ser lúcidos. La consciencia ilumina a la conciencia y ésta hace que actuemos en justicia, éticamente, aunque luego podamos comprobar que nos hemos equivocado. Y si nos hemos equivocado, habrá que reconocerlo e intentar cambiar las tornas la próxima vez que nos dejen. Pero repito, perder el miedo al cambio es fundamental.
En fin, ojalá que vivamos este próximo domingo con responsabilidad y con ilusión, la ilusión de que las cosas pueden ser de otra manera y no como nos dicen que tienen que ser.
martes, 10 de marzo de 2015
La religión en la escuela
Estos días días se ha reactivado el debate sobre las clases de religión a raíz de la aprobación del curriculum para la materia elaborado por la conferencia episcopal. Sobre este tema, que no me es ajeno porque lo he tocado durante algunos años, me gustaría expresar mi opinión.
Tengo amigos que se ganan la vida impartiendo estas clases a los que estimo y que quizás no vayan a estar de acuerdo conmigo. Les pido disculpas. Quiero recordar que también yo algunos años he estado viviendo de esta posibilidad que se me dio y no por ello dejé de pensar "en justicia". Reconozco que, a pesar del desbarajuste administrativo en el que a veces viven estas personas y la lucha de años por tener unos derechos laborales dignos, la manera de acceder a la plaza de maestro/profesor de religión es altamente injusta comparada con las demás especialidades. No reconocer esto creo que sería opinar desde la más absoluta subjetividad interesada.
Pero no es este el tema al que me quiero referir.
Evidente y manifiestamente estoy en contra de cualquier adoctrinamiento en la escuela, de utilizarla como plataforma "privilegiada" para una catequesis que en la parroquia o en los hogares (lugares donde únicamente deben darse) está perdiendo tanto fuelle, que muere por inanición. Pero me gustaría ir más allá de esta opinión que no creo que nadie dude que la tenga.
En el debate quiero introducir dos elementos que son básicos para tener en cuenta:
1. La dimensión espiritual del ser humano. Entiendo que esto que para muchos pueda ser fundamental y un aspecto certero y, por tanto, a no pasar por alto, para muchos otros no sea así. Por un lado, habrá que decir que, afortunadamente, cada vez más gente es capaz de verlo, incluso gente que discrepa o se siente lejos de cualquier tradición religiosa. Siento que es un tema que hay que empezar a poner encima de la mesa. Hay profesores que desde su propia libertad de cátedra están introduciendo esta dimensión en sus clases. Me consta que hay colegios que también. Así como en la escuela se trabajan otros aspectos que se consideran elementales para la educación de los niños y jóvenes y que en los actuales currículos se trabajan a través de las llamadas competencias (por desgracia, otros elementos fundamentales como la educación artística o la música van perdiendo relevancia en beneficio de otros relacionados con el mundo mercantilista y competitivo en el que vivimos y que a nuestro ministro de educación le parecen más importantes), también sería necesario introducir esta dimensión de la que hablamos. Cada vez más gente la consideramos no sólo básica, sino que constituye la raíz de la construcción de la persona. ¿A qué me refiero concretamente y cómo poder hacerlo? Pues, entiendo que desarrollar en los alumnos aspectos como la introspección, la educación de la respiración consciente, el gusto por el silencio, la capacidad de conexión con su misterio más profundo, de reposar en él a través de la meditación, la capacidad de asombro, de admiración por la belleza, de contemplación gustosa, la posibilidad de trascender lo mental y detenerse en lo intuitivo, en la experiencia más amorosa y del corazón, y otros muchos elementos más, son básicos para el crecimiento armonioso de los hombres y mujeres del futuro si es que es verdad que queremos una sociedad nueva. Y me atrevo a decir que tampoco estará demás decirle a los estudiantes que a esa realidad profunda y a la vez trascendente, muchos la llaman Dios, Padre-Madre, Alá, el Buda, Misterio, Ser, Espíritu, lo más real de uno mismo, la Consciencia, etc, etc. Y, ¿cómo hacer esto? ¿Habría que crear una materia para ello, un tiempo definido para desarrollarlo? Creo que en estos momentos no sería necesario. Con lo cual, habría que trabajarlo transversalmente. El otro día en la noticia que ha corrido por las redes sobre la iniciativa de los jesuitas en los colegios catalanes en los que estaban estrenando un modo nuevo de hacer escuela sin horarios, asignaturas, exámenes, etc., se hablaba de que en ese modelo nuevo, cada día se empezaba la jornada con un momento de introspección, de silencio. En la medida en que nos vayamos atreviendo a crear otro modo de enseñar diferente, este tipo de actividades y experiencias tendrán más cabida. Y si no, siempre hay momentos y espacios en los que pueda hacerse. Tengo una amiga que es profesora de tecnología y practica biodanza con sus alumnos/as. ¿Quien dice que el que no se lo propone no puede conseguirlo? ¿Quién lo impide? El reto, en esta coyuntura, será que los docentes que creéis en ello, os atreváis a dar estos pasos. El tiempo que estuve dando clases de religión en esta última etapa de mi vida, me atreví a introducir la meditación en varias (muy pocas) ocasiones. No lo hice más por falta de seguridad en mí mismo y por esos complejos que nos impiden romper e innovar. Puedo decir que luego fue de las experiencias que más me reclamaban los chavales.
2. La cultura religiosa. Son innegables los pilares sobre los que se asienta nuestra sociedad, el no querer verlos obedece más a una cuestión de obcecación ideológica que a otra cosa. Pongo siempre el mismo ejemplo: Si un niño observa el cuadro de la Anunciación de Fra Angelico, para captar mucho más su belleza y, por tanto, su sentido, tiene que conocer la escena que en él se representa. Saber quien es María, quien es el Ángel Gabriel y qué posible diálogo están teniendo los dos en el cuadro. En Andalucía, otro ejemplo, sería llamativo contemplar la emoción de muchos jóvenes al ver pasar su cofradía por delante y que no supieran quien es el "Caifás" que está condenando a Jesús. Por otro lado, en esta sociedad pluricultural y plurireligiosa, es imprescindible que nuestros alumnos sepan que la peregrinación a la Meca es uno de los cinco pilares del Islam, qué es el Ramadán, en qué contexto predicó Mahoma, como llegó Sidharta al nirvana, o qué se celebra en el Shabat. Y en esto soy contundente: todo esto y mucho más debe ser materia curriculum obligatoria para todxs. ¿En qué asignatura? ¿Habría qué crear una materia para estas cosas? ¿La asignatura de religión de toda la vida?, ¿una que se llamara Cultura religiosa? ¿Habría que desarrollar temarios sobre estos asuntos e introducirlos en asignaturas como historia, o historia del arte...? no lo sé. Eso se lo dejo a los expertos.
En conclusión, no al adoctrinamiento, no a la catequesis en la escuela, sí al desarrollo de la dimensión espiritual del ser humano, sí a una cultura religiosa y plurireligiosa desde el punto de vista de adquisición de conocimientos, y ¿por qué no? de experiencias que los enriquezcan. Y en este último aspecto tendrían cabida mis amigos y compañeros profesores de religión, porque creo que estos aspectos deben tratarlo profesionales al respecto, gente formada para ello. Eso sí, desde una posición abierta, respetuosa, tolerante, sin pretender catequizar ni convertir a nadie. Conociendo los pilares del resto de las tradiciones religiosas, desde un reciclaje y una formación permanente. Y por supuesto, y fundamentalmente, accediendo a esos puestos de trabajo de una manera más justa.
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